Escritos de Humoralia » Qué cosa crítica La Crítica
A veces estoy descuidado, acaso tomando un café pensando, o haciendo que pienso, y de golpe, sin aviso: La Crítica.
No me acostumbro.
Y ahora me defiendo.
Sucede que por estos lares somos así: Hablamos con suficiencia y coraje de cualquier tema, en realidad tenemos opinión formada, o así lo dejamos ver, sobre todo tipo de cosa, sea ésta del área económica, política, geopolítica, religiosa, de matemática de los transfinitos o sobre la teoría de la relatividad.
Abundan los ejemplos, que si no fueran trágicos serían graciosos: Cuando la guerra de malvinas hablábamos de los Exocet; cuando Barnardt hizo el primer transplante de corazón también decíamos como se hacía...
No nos vencen los equívocos, ni ahí, nos dan fuerza para seguir.
Apenas nos alcanza el: “Me Gustó”; nos alcanza para empezar, para prologar la crítica.
Uno escucha a la salida de un cine:
La fotografía es buena, el fotomontaje ya es otra cosa, y no me quiero meter con los efectos especiales...
El que dice esto no es Fellini, ni Buñuel; es más: la última película que vio era muda, y era la única que había visto antes.
Pero no importa porque el deporte de la crítica no se queda en armar un seleccionado de fútbol, uno de volley o de güaterpolo. Armamos el seleccionado de los mejores médicos; el de los mejores de cualquier cosa.
Al empezar estas líneas me acordaba de un capítulo del libro La Vuelta Al Día En Ochenta Mundos, de Julio Cortazar, que se llama: “Hay que ser realmente idiota para”... donde cuenta el Gran Julio que a la salida del teatro, después de ver una obra que lo había conmovido, escuchó la crítica de otros espectadores y, con dolor, coincidió: la iluminación podía ser mejor, la puesta en escena era también mejorable y más.
Coincidió con dolor porque la obra lo había emocionado, logrando lo que busca todo hecho artístico.
Antonio Machado en su Hermoso libro Juan de Mairena les dice, nos dice, te dice, me dice: si van a dedicarse a la crítica debéis saber que la crítica no debe exceder la obra, esto quiere decir que no hay que confundir crítica con malas tripas.
A veces veo la mala leche, pero otras solo imprudencia, negligencia y boludez en la mayoría. Una forma de participar de la obra sin haberla pensado, vivido, creado.
Hay veces que uno, que ya ha transitado muchas veces éstos caminos se encuentra, descuidado, y mostrándole a alguien, muy alguien, algo de lo que escribe, en mi caso, otros lo que pintan, en fin. Y el tipo al que le mostrás lo tuyo no siente que lo invitaste a entrar en el hecho artístico, en un lugarcito de tu casa. Entra y quiere sentarse en el escritorio de la maestra.
Es lo que hemos aprendido.